UE, preocupación por el sur

el . Publicado en Diego Jiménez

El nuevo Gobierno griego hizo sospechar a muchos que pronto habría de rebajar no sólo el tono, sino también sus actuaciones inmediatas en materia social, de derechos humanos, inmigración€ Pero las primeras medidas adoptadas parecen demostrar que se mantienen en lo esencial, por ahora, las promesas electorales que le llevaron al poder. Syriza, coalición heterogénea que se convirtió pronto en partido debido a que la ley electoral griega ´premia´ al ganador, se dotó pronto de un discurso alternativo a los dictados de las instancias comunitarias y recogió, en gran parte, el malestar y el deseo de cambio de una sociedad griega duramente azotada por la crisis y que ha venido protagonizando un sinfín de movilizaciones y huelgas generales que, sin embargo, no han logrado modificar la tremenda situación de asfixia social y la bancarrota en la que está sumido el país heleno.

El hoy ganador Alexis Tsipras era consciente, por tanto, de las dificultades que la formación política que presidía debía afrontar si alcanzaba el poder. Antes de las elecciones que llevaron a Syriza al Gobierno, reconocía que a los activistas y partidarios de su formación política les preocupaba que, al igual que le ocurriera al PASOK en 1981, una victoria electoral pudiera enfrentarlos a compromisos que se resistieran a cumplir; esto es, que la dirección de Syriza, sometida a las tensiones extremas de la negociación de la quiebra económica de Grecia, con Berlín, Frankfurt y Bruselas, tuviera que plantearse abandonar su agenda radical de cambio social y económico de Grecia. En efecto, los ´movimientos´ protagonizados por las grandes potencias de la UE y por la propia Comisión Europea a los pocos días de llegar Syriza al poder y los contactos de Alexis Tsipras y del ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis con las instancias comunitarias demuestran que el nerviosismo prendió rápido en los mercados y que la UE se aprestó, de inmediato, si no a apagar, sí a suavizar el ´fuego´.

Pero los nuevos gobernantes griegos están dando muestras de un cierto pragmatismo, no exento de realismo. Así, por ejemplo, su decisión de mantener a Grecia en la Eurozona, pese a que son conscientes de que esa continuidad va a causar no pocas dificultades al Gobierno, imposibilitado de crear liquidez al no tener un banco central que lo respalde. Syriza salvaba ese escollo en su programa electoral con una mayor imposición fiscal a las grandes fortunas. Pero se sabe que los ricos ya se han llevado sus euros a Suiza, Frankfurt, Londres€ lo que ha conducido a una mayor tributación de una depauperada clase media.

El nuevo Gobierno se enfrenta, pues, a un cúmulo de dificultades. No obstante, ha tranquilizado, en parte, a los mercados con la promesa de permanencia en la UE, pero con una modificación importante del asfixiante corsé impuesto por las medidas de ajuste, hecho que el ministro de Finanzas griego ve posible. Así, para propiciar el crecimiento, Varoufakis sugiere que el BCE compre grandes cantidades de bonos del Banco Europeo de Inversiones destinadas a financiar un programa de recuperación europeo promovido precisamente con inversiones. A su juicio, esta medida podría aplicarse de inmediato, si hubiera voluntad política.

Este pragmatismo y sentido común de que está haciendo gala el nuevo Gobierno se pone también de manifiesto cuando, en una reciente entrevista de Alesandro Bianchi a Varoufakis en la revista digital italiana L´Antidiplomatico, el ministro de finanzas griego afirma que nos es el momento de cambiar el Tratado de la Unión, pues, a su juicio, había que evitar la fragmentación, recordando que el actual marco normativo de la UE permite la ´cooperación reforzada´, es decir, que nueve Estados miembros o más puedan llevar a cabo por su cuenta la aplicación de políticas de la Unión Europea que no serán vinculantes para los demás. A su juicio, el sur de Europa podría hacer uso de este instrumento institucional.

Para terminar, como dice Apostolis Fotiadis, lo que en España debemos de aprender de Grecia es que «la gente está preparada para desafiar el sistema fiscal. Syriza necesitará mucho apoyo internacional. Los italianos y españoles que llegaron en Grecia para las elecciones han demostrado que ese apoyo existe, pero se necesita más [€] Cualquiera que esté interesado en que el experimento de Syriza tenga éxito debe estar preparado para alzar la voz. Tsipras y su gobierno solos no tienen nada que hacer. Si la esperanza que han suscitado es decapitada súbitamente, Europa perderá otra oportunidad. Los neoliberales de Bruselas lo saben muy bien y atacarán en los próximos meses. Querrán demostrar a Tsipras y a Grecia que están solos y sin ayuda. Que nos escuchen".

Para terminar, unos datos. En 2013, la deuda pública de los países del Sur de Europa, en relación al PIB, se repartía así: Grecia, 179,5%; Italia, 130,6%; España, 91,8%, y Portugal, 122,3%. La UE sabe que esas cifras son impagables. Se impone la renegociación de la Deuda. Por eso, mira hacia el Sur, inquieta por los cambios políticos que puedan darse y que han empezado por Grecia.

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